Introducción

Publicado el 16 de abril de 2020 en Fb

Existe otra alternativa al confinamiento para evitar que no sea “peor el remedio que la enfermedad” y no me refiero a dar prioridad a la economía sobre la salud, en el más puro estilo neoliberal o que tome el mando el mismo ejercito quién gestione la pandemia. Eso sería peor que las medidas del gobierno, pues durante diez años de gobierno neoliberal ya ha demostrado ser nefastos en cuestiones de salud pública, sobre todo porque poco o nada les importa la salud de la gente que la ven más negocio lucrativo. Sería más bien una medida más social aún de la que ha acometido el gobierno y sería más bien empoder a la gente en salud cuyas medidas no llevarían a parar el sistema económico ni hacer nada que nos endeudemos más.

Se trata de echar mano del artículo 128 de la constitución que señala que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica”. Y lo primero sería subordinar el poder de los medios de comunicación al servicio de la comunidad, y en vez de crear esa alarma desmesurada e interesada en relación al virus, habría que desarrollar un programa educativo de salud, para coordinar medidas sociales e individuales en beneficio propio y de la colectividad. El objetivo sería incrementar el grado de salud de cada ciudadano.

El poder mostrado por los medios para lograr que el confinamiento casi total de todo el planeta, más o menos bien aceptado por cada uno de sus habitantes, permitiría con éxito poner en marcha un plan de educación para la salud, a corto, medio y largo plazo a toda la población, no solo usando los medios sino también a través de la educación académica en las escuelas. Con esto, podemos cambiar de estilo de vida individual, también el social y, progresivamente el económico.

Admitiendo como buenas las medidas que ha tomado el gobierno para proteger a los más desfavorecidos, sin embargo, el confinamiento y el parón económico conlleva un mayor endeudamiento de la población, lo que supone una mejor manipulación futura de la clase trabajadora. Por esa razón las medidas de empoderar en salud a la población las considero mejor opción que el confinamiento, dado que minimiza los gastos.

Con mayor salud se prevé una reducción de mortalidad pues las estadísticas hablan que el virus se ha cebado principalmente sobre los cuerpos más débiles y con el sistema inmune bajo. Precisamente, la proporción elevada de población de tercera edad, explicaría las altas cifras de fallecidos en España. Es obvio que no se puede saber de qué modo se hubieran evitado más muertes, si con confinamiento o con empoderamiento de salud, pero prefiero lo segundo pues podría crear ciudadanos menos dependientes del sistema sanitario, y por tanto sería una medida que pararía en cierto grado al propio sistema neoliberal, en particular su sistema sanitario privado, justo el que no ha metido en este embolado.

¿Qué es empoderar en salud?

Publicado el 21 de abril de 2020 en Fb

Son muchos los expertos que afirman que “el coronavirus ha venido para quedarse” puesto que es el resultado del desequilibrio estructural del sistema de vida que llevamos que hace a la gente sea poco resilientes al contagio. Los efectos de covi, aún con características propias, también se recomienda ser tratado con medidas comunes a otras infecciones virales, bien conocidas: higiene, vapores, infusiones calientes, descanso, paciencia o equilibrio emocional.

Por pura estadística, tarde o temprano, con una probabilidad alta, es muy posible quedar infectado por este virus, esto debe ser más un motivo de alerta personal que de excesiva preocupación puesto que más o menos 4 de cada 5 personas son asintomáticos, y de los infectado sólo el 5% son sintomáticos en mayor o menor medida, con desenlace letal en aproximadamente la mitad. La mayoría de los infectados recuperan su estado de salud anterior. Actualmente se analiza el porcentaje de recaídas, pero una cosa es cierta, el sistema inmune amplía su repertorio de actuación para el nuevo virus, haciendo menos probable las recaídas si hubiera infección. Algunos estudios en China apuntan que sobre el 14%.

Si como indican los expertos, casi todos tendremos que pasar por este virus infeccioso, lo mejor es prepararse para tener nuestro sistema biológico lo más sano posible. Las medidas de salud a tomar, no deberían estar alineadas al sistema que ha generado tanto desequilibrio en el ecosistema y, sin duda, dicho por los expertos, causante de que aparezcan microorganismos tan dañinos como el que estamos sufriendo.

Por tanto, no habría que tomar medidas en línea con los hábitos que nos han llevado a tener un cuerpo débil que necesita de estimulantes o pastillas para conllevar la cotidianidad; no había que incrementar la ingesta de medicamentos, suplementos o “productos saludables” como reza su publicidad. No serían productos de origen industrial que contienen componentes no asimilables que restan salud y que suelen ser costosos. Más bien en un contexto frugal, serían medidas al alcance de todos los presupuestos, es decir, serían de bajo coste obedeciendo a una sencilla fórmula en línea con la actitud higienista de la salud:

[ +Salud = + nutrientes – tóxicos ]

Simplificando, la salud es una cuestión de grados, y se puede tener más o menos en función de sumar nutrientes que permitan mantener y desarrollar el cuerpo, a la vez de restar acumulación de tóxicos que no pueden ser asimilados por el organismo y quedan añadidos en algún tejido impidiendo su buen funcionamiento. Un cuerpo sano, con su capacidad de autocura empoderada, tiene suficientes recursos para eliminar los tóxicos, pero también es posible, si los tomamos en exceso, su acumulación en el tiempo, causando leves o graves o crónicos problemas de salud, dependiendo de la naturaleza del tóxico y de la cantidad adquirida a lo largo del tiempo.

Las medidas tomadas ante el virus deberían dar continuidad a indicaciones tales como lavarse las manos, estornudar en el codo, tocarse ojos, nariz y boca, evitar aglomeraciones y mantener cierta distancia entre unos y otros, pero sólo habría confinamiento para la población que ha mostrado síntomas claros de infección o que tienen una salud débil, bien por edad o alguna enfermedad crónica.

La actividad económica no pararía, aunque habría una renta básica tal y como propone el gobierno, para que todo el mundo tuviera cubiertas sus necesidades básicas. Si se ha logrado confinar y restringir los movimientos de toda una nación ¿Qué se podría hacer educando a los ciudadanos en salud e higiene?

Las medidas tendría que potenciar unos alimentos sobre otros, por ejemplo, ingerir alimentos lo más exentos de agroquímicos y aditivos, cocinados y combinados para optimizar la ingesta de la mayor cantidad de nutrientes, con especial aumento de alimentos que fortalecen el sistema inmune, insistir en los remedios caseros buenos para la gripe que también son buenos para covi y, sobre todo, ejercicio mañana, tarde y noche que incremente el metabolismo, fije nutrientes y mejore los tejidos, músculos y articulaciones. Serían medidas de todo tipo que mejoran el funcionamiento de reguladores biológicos y, en especial, del sistema inmune:

Aumentar la ingesta de plantas para mejorar el sistema inmune

En estos días está las redes llenas de listas de plantas para mejorar el sistema inmune. He seleccionado entre las que tenemos más a mano en esta parte del planeta, cuatro raíces de plantas como son ajo, astrágalo, cúrcuma y jengibre, que se pueden tomar, añadidas a casi todas las comidas mediterráneas, también muy aconsejables por ser sanas y económicas.

En cuanto a las partes aéreas de las hierbas que suelo usar estos días en infusión son té verde, equinácea, hinojo, romero, tomillo, diente de león o mate. Procuro evitar las bolsitas y edulcorantes y uso directamente la hoja de estevia. Una tisana especial que hacía y hago ahora es te, mate y estevia en agua al que previamente eché muy rayado jengibre, cúrcuma y panela. Mágnífica infusión para salir a correr y para combatir este virus.

Aumentar alimentos reguladores que nos aporten vitaminas y minerales

Cítricos como el limón, lima, pomelo, mandarina, naranja, gracias a la vitamina C, la producción de glóbulos blancos, claves para combatir infecciones. Son especialmente recomendados para prevenir resfriados. Dado que el cuerpo no la produce ni la almacena por sí solo, es preciso ingerir alimentos que la contengan todos los días.

Algunos minerales imprescindibles para el sistema inmune son: zinc (pescado, yema de huevo, germen de trigo, semillas de sésamo y calabaza, cereales integrales y legumbres), selenio (cereales integrales, carnes y pescados, champiñones), hierro (carnes rojas mariscos, hígado, vísceras, frutos secos, semillas de sésamo y calabaza), cobre (lentejas, garbanzos, judías, cereales integrales, frutos secos, hígado y vísceras, marisco, ciruelas y pasas)

Reducir lo más posible la ingesta de productos industriales alimentarios

Evitar en lo posible productos envasados típicamente de elaboración industrial pues la acumulación de la toxicidad de aditivos va creando un cuerpo cada vez más débil. Aumentar, sin embargo, en alimentos frescos y enteros como frutas, verduras, cereales integrales y frutos secos, lo más naturales y crudos posibles, para captar al máximo los nutrientes y en cantidades justas según se necesita. No se pueden evitar tomar las piezas con agroquímicos, pero al menos intentar tomar suficiente conocimiento como para seleccionar en la compra dichos productos para reducir estos tóxicos.

Un plato ideal es ensalada de tomate, cebolla, aceitunas y aceite. También se le puede añadir aguacate. Hay que reducir, incluso evitar en lo posible, alimentos con edulcorantes químicos o grasas transformadas y los líquidos envasados, sean refrescos, alcoholes o bebidas deportivas y, en general, todos estos productos industriales que aportan toxicidad que, acumulada, restan salud.

Diariamente, dedicar un tiempo para la actividad física y otro para el reposo y sueño

Independiente del formato de la actividad, es importante aumentar el metabolismo, estirando, con actividades domésticas, caminando, trotando, etc., sin olvidar algún ejercicio de alta intensidad que nos haga sudar durante un buen tiempo. Desarrollar una actitud de preocupación cuando no se tenga la cuota de actividad diaria que incrementa el metabolismo.

La alternancia entre descanso y actividad debe ser equilibrada. No es sano el descanso tras el descanso o estar constantemente estresado con mucha actividad. El cuerpo enfermo pide más descanso para concentrar la energía en la cura. Importante también aprender a relajarse, tomando conciencia del vínculo íntimo cuerpo-mente o centrando la atención en la relajación de los músculos, la mente se relaja y viceversa. Mediante la relajación y el estiramiento se evitan las contracciones musculares. La calma emocional y el reposo sensorial son necesarios.

Apostar por una relación social llena de encuentros y riqueza emocional

El equilibrio emocional se encuentra en las interacciones sociales que habría que buscarlo de forma intencionada como condición necesaria para el desarrollo y la maduración. El amor a uno mismo, además de mejorar la autoestima, es fundamental para querer a los demás. El afecto de amigos y familia es una de las mejores medicinas. También es necesario lo contrario, momentos para estar en soledad con nosotros mismos. Momentos para la introspección, la reflexión, la meditación o para intimar con nuestro interior psicosomático. También es sano compartir técnicas corporales como la biodanza o el baile, donde se puede socializar la alegría. La expresión artística o artesanal (como escribir, pintar, moldear) son modos sanos de expresar sentimientos, liberar tensiones, miedos y ansiedades.

Concluyendo

Publicado el 6 de mayo de 2020 en Fb

Vivimos sometidos (con gusto) a la lógica “quédate en casa” como la mejor opción para sobrellevar la pandemia ocasionada por el coronavirus. Algo que podría ser una grave crisis social, susceptible de revueltas, se ha ido suavizando y normalizando, gracias a la enorme actividad de los medios, casi siempre centrados en el virus, hablando a todas horas del problema en sus más diferentes vertientes, retransmitiendo a diario los aplausos de las ocho, con una serie de tv donde actores famosos, con miles de chistes en contextos divertidos de cuarentena, con miles de divertidas escenas de cómo se lo monta cada cual, los aplausos de sanitarios al salir el enfermo rescatado de los brazos de la muerte, con tertulias donde “expertos” charlan, etc.

Mientras tanto, la actividad económica se ha parado en la mayoría de los sectores donde se laboraba, y con ello, millares de trabajadores con lo que de las arcas públicas están saliendo para que el sistema sanitario no colapse, para que a la gente no le falte lo más esencial. Además de drástico parón económico en tejido productivo, supone un gasto enorme que genera más y más deuda que se va sumando a la inmensa cantidad que nos endorsó los 10 años de gobierno neoliberal anterior. La situación es tal, que el gobierno está pidiendo a Europa que nos ayude a suavizar la devolución del endeudamiento. Al principio del estado de alarma dije: “a ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad”. No lo se.

La alternativa propuesta por personajes tales como Trump y Bolsonaro de romper la cuarentena, o llevarla a medias, para dar continuidad a la actividad económica, no lo veo una solución adecuada pues sería volver y acentuar a la dinámica neoliberal cuyo desequilibrio en el ecosistema nos ha llevado, a juicio de muchos expertos, a la situación de pandemia que sufrimos. Habría que tomar otra dirección para encontrar una solución que devuelva el equilibrio al ecosistema.

En esta dirección se trataría de adoptar medidas de actitud frugal y de bajo coste ecológico donde habría que implicar activamente a todos los individuos de la sociedad; más o menos como con la cuarentena, pero evitando tanta pasividad. Para ello, habría que poner por decreto ley a los medios al servició de cada nación para así crear lo que he denominado “empoderar en salud” a la población, y de este modo, evitar direcciones que nos han llevado hasta este punto.

Las ventajas de incrementar la salud de la población derivan al lograr menos dependencia del individuo ante el sistema sanitario y, al contener la deuda, se logra una progresiva autonomía nacional. Habría dos directrices a seguir: emponderar al individuo para que sea más independiente del sistema sanitario y empoderar a la nación para que ser más soberana con menos deuda externa.

En pocas palabras, alejarnos paulatinamente del sistema neoliberal que tanta desigualdad social genera y tanta disminución y desajustes crea en la biodiversidad de los ecosistemas. Empoderar la salud es una medida igualitaria, ya que actúa igual entre ricos y pobres, mientras que la cuarentena actúa de modo muy desigual. Eso es obvio.

Qué incrementa más la letalidad por el virus ¿el empoderamiento o el afinamiento? Hay que pensar que el mismo confinamiento supone bajar la actividad metabólica, disminuir la relación social, incrementar la relación pasiva con los medios (por ejemplo, excesos de series y películas) hace que el organismo se vaya debilitando a lo largo de tantos días de cuarentena, lo que hace incrementar la ingesta de medicinas, que enfermedades crónicas ya adquiridas se acentúen o hacernos más vulnerables a los patógenos. Es complejo responder a la anterior cuestión pero de cualquier modo, necesitamos cambiar la dirección neoliberal para equilibrar el ecosistema si queremos mantener la especie.

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